Repercusiones del brexit en América Latina

El brexit puede afectar inversiones, mercados, programas de asistencia y la integración en América Latina; sin embargo, también abrirá oportunidades

Publicado originalmente en el London School of Economics and Political Science Journal

Las ramificaciones en América Latina de la decisión del Reino Unido de salir de la Unión Europea siguen siendo poco claras ocho meses después del referéndum del brexit. De hecho, la incertidumbre que prevalece en todo lo relacionado al brexit probablemente continuará durante el próximo par de años, mientras el Reino Unido y la Unión Europea negocian los términos de su divorcio. Dicho esto, sería razonable suponer que las repercusiones de la separación RU/UE podrán afectar América Latina principalmente por cuatro medios: Inversión Extranjera Directa (FDI, por sus siglas en inglés), comercio (trade), fondos para el desarrollo y por la influencia política.

Inversión Extranjera Directa

La FDI ha jugado un papel destacado en la expansión de sectores tradicionales y no tradicionales como la minería, las telecomunicaciones, el sistema bancario y el de energías renovables. Hoy por hoy, la Unión Europea es el mayor inversionista en América Latina, con volúmenes de FDI de aproximadamente 500 mil millones de euros, lo que equivale a un 43 por ciento de las inversiones regionales; las economías de España, el Reino Unido, Bélgica, Francia, los Países Bajos y Alemania están entre los 10 mayores inversionistas según el ranquin de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo (UNCTAD, por sus siglas en inglés). Como no es de extrañar, la proporción de flujos de inversión para el sector de actividad extractiva ha disminuido ahora que el ‘súper ciclo de las materias primas’ llegó a su fin. En cambio, ha crecido la proporción de flujos para el sector de servicios en la región; en Centroamérica, los servicios han recibido alrededor de un 65 por ciento de los FDI. En comparación a la UE, el rol del RU como inversionista en América Latina es considerablemente menor y muy inclinado para el sector de los recursos naturales en unas pocas economías. En 2015, los ingresos netos de FDI del Reino Unido para Centroamérica fueron de 3 mil millones de euros; a nivel país, el Reino Unido es responsable por un 18 por ciento de los ingresos de FDI en Perú, y es el segundo país que más inversiones hace en Colombia.

Porcentual del FDI en la formación bruta de capital fijo

Si el brexit desencadena una disminución significativa en la demanda de la Unión Europea por exportaciones, es probable que tanto la balanza externa como la fiscal se deterioren.

Entonces, ¿cómo el brexit podría afectar los flujos de FDI para América Latina? La determinación de la primera ministra Theresa May en controlar la inmigración y sacar el Reino Unido de la jurisdicción del Tribunal de Justicia de la Unión Europea evidencian que el Reino Unido muy probablemente dejará el Mercado Único Europeo. Una vez que el Artículo 50 del Tratado de Lisboa sea invocado, la creciente incertidumbre adyacente a las negociaciones que se siguen podría perjudicar el crecimiento tanto del Reino Unido como el de la Unión Europea y reducir los flujos de FDI a otros países. Además del impacto en la balanza de pagos, flujos menores de inversiones podrían obstaculizar los esfuerzos hechos por la región para diversificar la economía, que ahora son cruciales para un crecimiento sustentable en los años ‘pos-gran auge de las materias primas’. Desde el punto de vista del Reino Unido, tener una libra esterlina más débil y una elevada incertidumbre en los negocios resultaría en menores flujos a economías que hoy reciben sus inversiones. Pero desde un punto de vista más positivo, el brexit podría generar una oportunidad de pactar modernos tratados de inversiones bilaterales entre el Reino Unido y economías regionales.

Comercio

La Unión Europea es el segundo mayor socio comercial de América Latina (solo atrás de los Estados Unidos), en una relación apoyada en acuerdos comerciales con México, Chile, Perú y Colombia, además del grupo Sistema de la Integración Centroamericana (SICA). Hoy por hoy, más de un 70 por ciento de las exportaciones de América Latina a Europa son del sector primario. En cambio, el comercio entre América Latina y Reino Unido es bastante diminuto, siendo responsable por menos del 1 por ciento de las exportaciones regionales. En este momento, parece razonable creer que las políticas comerciales de los 27 Estados miembros de la Unión Europea con relación a América Latina continuarán prácticamente inalteradas. Sin embargo, si el brexit desencadena una disminución significativa en la demanda de la Unión Europea por exportaciones, es probable que tanto la balanza externa como la fiscal se deterioren. Si por un lado los acuerdos comerciales citados anteriormente dejaran de incluir al Reino Unido después de que deje la Unión Europea, por el otro lado, el brexit generará nuevas oportunidades para la formulación de acuerdos comerciales más actuales y que beneficien mutuamente a los países involucrados, especialmente porque el RU no estará restringido por las reglas de comercio de la UE. Dicho esto, vale mencionar que actualmente la destreza y la aptitud para negociaciones comerciales del Reino Unido son bastante limitadas.

Cooperación para el desarrollo

La Unión Europea es una importante fuente de captación de fondos para América Latina, con antecedentes que se remiten al inicio de la década de 1990. La UE ha asignado 925 millones de euros a su programa de desarrollo regional en América Latina para el período del 2014 al 2020, y la dependencia de los países latinoamericanos a esos fondos varía por país y subregión. Compuesto de préstamos/créditos, subvenciones y otros mecanismos de financiación, el alcance de los fondos de la UE de cooperación para el desarrollo ha ampliado el apoyo a la educación superior y a pequeñas y medianas empresas, y ha pasado a incluir áreas como desarrollo sostenible, cambio climático, gobernanza, gestión de desastres y sustentabilidad ambiental, entre otras. La salida del Reino Unido de la Unión Europea resultará en una pérdida de alrededor de 6 mil millones de libras esterlinas en contribuciones anuales a la política exterior de la UE y a programas de desarrollo internacional. Se espera que la cooperación para el desarrollo siga después del brexit, pero probablemente se requiera una revisión de los mecanismos actuales de desembolso de fondos para certificar que las economías vulnerables que los reciben continúen siendo beneficiadas, aunque se reduzcan las inversiones de los fondos.

Políticas

Un nuevo riesgo global está ganando terreno y es la desglobalización; es decir, un descontento creciente con la globalización en sectores considerables de la población mundial. Esto es bastante evidente en el ascenso de los movimientos populistas de las economías occidentales y en el surgimiento de líderes que proponen más proteccionismo y están menos inclinados al libre comercio como existe al día de hoy. Las barreras para el comercio ya empezaron a aumentar (como se muestra más abajo).

Medidas de restricción al comercio en el G20 (media mensual)

Con los procesos para el brexit programados para empezar este trimestre y la postura ultraprotecionista de Donald Trump generando una reacción en cadena en la economía global, se puede esperar que las fuerzas de desglobalización se vuelvan más fuertes a mediano plazo. No es inconcebible pensar que los votantes en América Latina podrían gravitar hacia políticos de opiniones similares como respuesta a amenazas reales (o en anticipo a ellas) que vendrían de algunos de sus principales socios comerciales y de inversiones.

¿Cuál es el impacto post-brexit en América Latina?

Aunque puede ser difícil cuantificar el impacto real del brexit en América Latina en este momento, la región cuenta con una variedad de opciones para minimizar los efectos negativos. Por ejemplo: podría perseguir agresivamente más negociaciones comerciales, inversiones y otras relaciones financieras con economías de otras regiones, como China y la India. De hecho, parece que la dinámica se está moviendo en esa dirección. En la reunión de los BRICS realizada en octubre, los miembros acordaron aumentar las negociaciones comerciales entre ellos hasta en 500 mil millones de dólares para los próximos años, mientras Brasil y la India establecieron que harán esfuerzos para aumentar un acuerdo ya existente, el Acuerdo Preferencial de Comercio MERCOSUR – India (SICE).

Si el brexit desencadena una disminución significativa en la demanda de la Unión Europea por exportaciones, es probable que tanto la balanza externa como la fiscal se deterioren.

Para la región, el brexit llama la atención por la necesidad de renovar la urgencia en presionar una integración regional más profunda, reformas estructurales y la revisión de modelos existentes de crecimiento económico y desarrollo. Si América Latina crece sosteniblemente y prospera después que se asiente el polvo del brexit, se harán necesarios nuevos enfoques para aumentar la productividad, reducir la inequidad, conducir la diversificación económica, incentivar la innovación y construir una fuerza de trabajo adecuadamente capacitada, al mismo tiempo que perfeccione su competitividad internacional. Una de las lecciones más importantes del brexit para la región latinoamericana – que puede aumentar el éxito alcanzado en las dos últimas décadas en sacar millones de personas de la pobreza – es que los líderes deben de reconocer las preocupaciones de aquellos que sienten que fueron abandonados, a pesar de lo que los datos parezcan enseñarnos.